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28 nov 2010

El último beso

Lo peor de la despedida, fue darme cuenta de que había dejado mis libros en su casa.
Me preparé. Me preparé como si fuera el primer encuentro.
Use mi mejor perfume. Me tome el tiempo para arreglar mi cabello. Me vestí como si fuera un sábado a la noche, para una cena romántica. Incluso estrené lencería de encaje negro que sé que le gusta. Oculté con maquillaje mis ojeras y mientras iba camino a su casa, practiqué mi mejor sonrisa. Quería ocultar la tristeza, tristeza de saber que el final empezaba hoy. Me prometí no llorar. Me prometí no discutir, ni pelear, ni reclamar.

Esta vez me puse de frente a la puerta, mientras esperaba que bajara. Eran segundos en los que lo iba a ver caminar por un largo pasillo. Quería fotografiar con mis pupilas ese momento. Quería que su imagen se guarde en mi memoria para siempre.

Sonreí tímidamente, y de nuevo, sentí como si fuera la primera vez que nos veíamos. Entré algo tímida. Mientras entre los dos colábamos en el dialogo temas superfluos, fui abriendo el bolso y colocando de a uno, mis libros y las cosas que con el tiempo fui dejando. Quería hacerlo lento. Quería que el tiempo no pasara. Él me observo unos segundos. Yo deseaba que me detuviera. Que me envolviera en sus brazos, que me dijera que me amaba. Que a pesar del momento que estábamos viviendo como pareja, deseaba que me dijera que quería luchar por este amor.
Pero que ilusa. Se fue al tocador y volvió con mi cepillo de dientes. No dije nada. Solo atisbe con una sonrisa mientras por dentro mi corazón comenzaba a derramar lagrimas.

Cada objeto que guardaba me hacía recordar un momento compartido. Y en ese momento dolía. Y mi corazón rogaba que el tiempo se detuviera. Rogaba volver atrás, enmendar las heridas, los errores.

Pero la realidad nos tenia frente a frente. Lo miraba a los ojos. Me parecía le hombre mas hermoso del mundo. Lo podía ver profundo. Y me dolía, porque sabia que veía un final. Pero lo seguí mirando.
- Estás más alta- me dijo. Se acerco. Centímetros nos separaban.
- Te puedo abrazar?- le dije, con una sonrisa. Y no pasaron ni milésimas de segundos para darme cuenta de que pedirle eso me destrozaba más aun.
Me abrazo fuerte. Me beso el cuello mientras su mano suavemente me acariciaba la espalada. Su aroma me envolvía. Contenía las lagrimas y los gritos de pedirle que esto no se terminara.
Nuestras miradas se volvieron a encontrar. Él seguía abrazándome por la cintura.
- Estás linda. Está más flaca. Mirá tu carita....estás mas flaca...- siguió diciendo, mientras me volvía a abrazar y terminaba sus palabras susurrándome en el oído.
Me dio un beso en la mejilla. Acerco su cara a la mía. Quería detenerlo. En realidad no quería, pero sabia que si no lo hacía todo iba a ser más difícil aun. Pero realmente necesitaba sentirlo cerca una vez más. Aun en ese ultimo beso depositaba un granito de esperanza. Esperanza de que me dijera que me amaba...de nuevo..ilusa yo....

Fue uno de los besos más hermosos que compartí...El más hermoso, el más esperado. El beso que quiero recordar pero a la vez quiero olvidar.
Sus labios rozaron los míos suavemente. Besos tiernos, besos que hablaban....

Cualquier excusa era aceptada con tal de compartir un segundo más a su lado. Deje que me cuente de su semana agitada, de sus deberes facultativos, de su vida...Ilusa, sin darme cuenta, de que las últimas semanas, su vida siguió sin necesidad de que este yo a su lado....qué ilusa yo...

No había más palabras que decir, por que las palabras no alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma....

Me puse mi chaqueta. Tome mis cosas. Y me fuí. Él bajo conmigo. Seis pisos que parecieron nada. Y yo deseaba todavía que el tiempo se detuviera.....realmente lo deseaba...

- Está bien, yo puedo seguir sola- le dije, haciéndome la fuerte y evitando que me ayudara con la carga.

No quería verlo mientras me iba. Odio las despedidas. Las buenas y las malas, todas....odio perder, odio decir adiós.

Le pedí que se fuera. Que me dejara sola. Insitía en esperar conmigo un taxi. Le rogué que se fuera. Y comencé a caminar hacia la avenida. Él se quedo quieto unos segundos y comenzó a retroceder.

Deseaba que volviera hacia mi corriendo, que me dijera las palabras más dulces del mundo y que prometiéramos estar juntos para siempre, ilusa yo...."Sofi, volvé a la realidad, esto no es una novela, volvé a la realidad, se acabo"- trataba de convencerme a mi misma.

Llorar en una esquina de la Av. la Plata no es nada agradable. Deseaba que apareciera alguien y me abrace fuerte fuerte y me diga que todo esto era un sueño, o que al menos iba a pasar rápido. Pero el semáforo seguía cambiando, los autos seguían transitando, la gente seguía pasando como si yo no existiera, como si en realidad no estuviera ahí. Qué ironía, rodeada de tanta gente, pero sola.

Tome el primer taxi que apareció. Llorando cargue mis cosas y con la voz entrecortada por el nudo en la garganta le pedí al chofer que me traiga a mi casa....

No podía evitar la lluvia de mis ojos. Miraba por la ventana, deseando que el chofer no se diera cuenta de mi estado. Simulaba rascarme la frente y acomodarme el pelo mientras secaba mi mejillas mojadas. Pero sabía que él me observaba por el espejo retrovisor. -¿Querés uno?- pregunta mientras me ofrece un cigarrillo. Él había notado mi angustia. Quién sabe, en su mente, qué historia elaboro, pero sólo vio a una chica triste, angustiada y su manera de "abrazar" fue esa. Admito que su gesto me hizo sentir mimada. - No gracias, no fumo. Pero fume usted tranquilo, no me molesta- le dije con voz amable y suave.

No volví a tocar mis cosas. Las deje al lado de la puerta. No quiero verlas. No quiero recordar, sin embargo no puedo evitar pensar.

No hay dolor que duela más que el dolor del alma, cantan algunos por ahí. Y sólo la persona que realmente sintió ese dolor, entiende que no hay palabras que lo calmen. Sólo, tal vez, como decía Taly, el tiempo....

El me pidió un tiempo. Yo le di unas semanas. Pero no podía vivir con mi vida en standby. De hecho, nunca entendí la función de pedirse un tiempo. Para mi no existe. -Necesito continuar.- Fue lo que le dije. Sin embargo, él no sabe, pero yo siempre lo voy a esperar.
Voy a estar acá esperando que vuelva.

No sé como se sigue. No sé como se empieza un lunes con una herida en el corazón. Solo se que de todo esto, lo que nunca quiero olvidar es ese beso, su beso...


22 nov 2010

Lo que le conté a Taly

A Taly la conocí en la secundaria, en un recreo, cuando salia de un examen. 
Con Naty compartimos muchas cosas. Fue mi mejor amiga en la secundaria, y todavía lo sigue siendo. Desde esos 14 años nunca más nos volvimos a separar. Emocional y afectivamente, me refiero; porque al terminar la secundaria cada una se fue a un lugar distinto. Pero una separación física no implica que uno este distante de una persona. Somos, como digo yo, hermanas del alma.


También ya conté algo sobre cuanto extraño a mis amigos estando acá sola en Buenos Aires. Sobre todo extraño contar esos detalles que te ocurren durante el día. Detalles que cuando hablamos, es mejor pasarlos por alto y aprovechar los minutos para cosas más importantes. 


Hay momentos, por lo general de efusiva alegría o de enorme tristeza, en los que más necesitamos de esas personas para compartirlos. Para que nos acompañen.


Por las cosas que han pasado últimamente, casi me atrevo decir todo este año, es que le escribí a Naty un mail.Necesitaba hablarle, contarle. Sabiendo que al menos ella leía en la distancia, yo ya me iba a sentir mejor y acompañada.


Fue así, que sin esperar respuesta alguna, le mande este mail:


-----Original Message-----
From: Taly
To: xxx@xx.xxx        
Subjet: hola!
Date: Sun, 21 Nov 2010 15:02:06

Hola Talyngui! Como van tus cosas? Y la historia como continuo? [Taly, en nuestras charlas por msn me iba contando por capítulos una historia de amordesamor] Espero recibir los proximos capitulos de tu vida.


Yo aca estoy, con terrible dolor de ovarios, el dia esta hermoso y cero ganas de salir.

Te cuento algunas cosas de mi vida. Ya termine de cursar el tercer año. Ahora me queda un chorizo de exámenes finales. Pero la verdad, no tengo ánimos de rendir nada. Estoy mentalmente agotada. 
Este no fue un año fácil. Bueno, vos te podes imaginar. Te conte varias cosas sobre eso. El no trabajar, el vivir en xxxxxxxxx y las idas y vueltas con Él más los problemas familiares me agotaron.

No soy feliz. Y no hablo de sentimientos, hablo de ser feliz, con lo bueno y lo malo. Y me doy cuenta de que no lo soy. Empece, hace un par de meses a ir a la psicóloga de nuevo (xxxxxxxxxxxx). Me ayuda. Hay días en que la odio y otros en que la amo, ja. Pero me ayuda. Me ayudó eso y pensar mucho, a replantearme algunas cosas de mi vida.

Hace unos días corte (de nuevo) con Él. Es larga la historia. Con muchos detalles, que uno diría que son pavadas de amorios. Pero la verdad, duele. 
Es feo cortar con un novio y no tener quien consuele tus lágrimas. Te paso alguna vez? En parte me da bronca estar sola aca en Buenos Aires, porque no puedo compartir con nadie mis experiencias de noviazgo, como cuando fue la primera vez, que lo hable con vos, medio tímida por msn, pero deseaba tanto una amiga acá para charlarlo. Yo se que vos estas ahí, y se que puedo contar con vos siempre. Me lo demostraste todo este tiempo, y aunque vos no lo sepas, porque por ahí nunca te lo digo, vos y tu forma de ser; tu vida me inspira, me motiva a seguir adelante y ser mas optimista.

¿Es difícil superar el dolor del corazon verdad? ¿Por qué Taly? ¿Por qué sufrimos por amor? ¿Por qué duele tanto perder? Cuando corte con mi ex, pensé que nunca más me iba a enamorar. Es más, dudo de que me haya enamorado. Cómo saber y reconocer que amo o estoy enamorada de alguien si viví siempre en un contexto familiar donde el supuesto modelo de amor(mis padres) vivían peleandose? Nunca se dijeron te amo. Como voy a poder amar sino se que es eso? Lo pensé. En todo eso pensé. Y pensé, que debo aprender a amarme a mí misma, para amar a otros. Y es difícil. Estar sola, encontrarme conmigo misma, conocerme y despues de todo eso, amarme. Es difícil. Y pensé, cómo se hace para amarse a uno mismo? Y aca viene lo revoltoso de  mis pensamientos, dando amor a los demás. Porque creo, no sé, por ahí, cuando uno se brinda a los demas, cuando ayuda, cuando deja de mirar el espejo y empieza a mirar a los costados, y no solo mirar pasivamente, sino mirar activamente, mirar haciendo algo, produciendo cambios, entonces...cuando miramos así, ayudando al de al lado, entonces empezamos a amarnos a nosotros. Pensé en esto, pero sera asi? No se, no tengo nada que perder, pero voy a intentarlo. Pero es difícil Taly! Porque estoy tan ensimismada en mi dolor, en mi pérdida que es difícil salir a la calle y  mirar al otro, ayudar y calmar el dolor del otro, sabiendo que tengo un dolor adentro que me oprime. Pero igual, con todo esto, estoy dispuesta a intentarlo. 
Por lo pronto hice un listadito de cosas para hacer, desde leer y prepararme bien, orar, obvio...más alla de una religión, encontrarme con Dios creo que es una de las principales cosas que necesito. Esto lo aprendí de vos. Me acuerdo cuando me contaste que una vez estabas medio mal, como acelerada y andabas mal de ánimo y te diste cuenta que hacía días que no te dedicabas a rezar por las noches. Eso me hizo darme cuenta de que a mi me estaba psando lo mismo. 

Igual...con todo eso, todavia tengo dolor. Duele Taly. Me siento sola y duele.

También necesito conseguir trabajo. Mi psicóloga Alcira me dijo que tengo que dejar de ser adolescente, en otras palabras me dijo, que me busque un trabajo, que me vaya de acá, que deje de depender de otros. Que me anime a vivir de otra manera, conmigo misma, valiéndome por mí misma. Tiene razón. Pero cuesta, igual...estoy en eso, blabalbalbla. Necesito cambiar un poco de aires también.

Taly, no sé bien porque te cuento todo esto. Supongo que tengo mucho dolor, y se que solo el hecho de escribirte el mail y que lo leas me ayuda mucho.
Supongo que el dolor pasa, que el tiempo cierra las heridas, espero que no queden cicatrices. 
Te mando un beso enorme, gracias por estar siempre. Gracias por ser mi hermanita del alma, por estar ahí siempre, incodicional. Te queiro mucho, Sofi.

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Si hubieras recibido este mail de un/a amigo/a, ¿qué hubieras respondido?

1 nov 2010

Sobre los amigos...

En la escuela, a la hora del recreo, hace más o menos 20 años atrás, bajo la sombra del Ibirapitá:
- hola como te llamas?
- Sofía
- Yo me llamo Diana...queres que seamos amigas?

Un diálogo corto, inocente pero conciso. De ahí en más, no nos separamos por los seis años de la primaria. Diana se convirtió en mi mejor amiga de la escuela.

En el liceo (secundario/colegio/prepa, etc), a la salida de un examen parcial, más o menos a los 14 años:

- Hola...vos tuviste recién el examen de historia?
- Siii (con voz de agotamiento, pero sonriendo porque ya había pasado)
- Ah y como estuvo? que les pregunto? yo lo tengo ahora...

Esas fueron más o menos, las primeras palabras que intercambie con Taly. Mi mejor amiga en la secundaria. Al año siguiente de ese escueto diálogo nos encontramos en el mismo curso. Con Taly viví las mejores experiencias de mi adolescencia. Y a pesar de la distancia que nos separa (que no es mucha, pero es una distancia al fin) seguimos siendo de esas amigas que aunque pasan meses que no se ven, cuando están juntas es como si nunca se hubieran separado.

Me fui de mi casa a los 18 años. Cruce el charco, deje mi familia, mi adolescencia y comencé una nueva etapa en Entre Ríos. Los cinco años que viví en esa provincia me marcaron para toda la vida. Allí conocí personas que valen oro, se los puedo asegurar. Con sus errores, sus defectos y virtudes. Muchas veces dije que mis amigos son como mi familia. Los puedo contar. Sí, lo admito, no tengo un millón de amigos. Pero tengo amigos que valen más que un millón.
Incluso después de mi mudanza a Buenos Aires, sigo manteniendo contacto con ellos. Algunos se fueron también a otros lugares al terminar sus carreras. Otros se casaron, formaron sus familias. Pero con todos, mantengo un contacto y nos seguimos riendo de las mismas cosas que hace unos años.

Vivir en Buenos Aires me costo eso. Me costo mis amistades. El primer año, fue lo que más extrañe. Estar una tarde en el balcón de mi casa, con el ruido capitalino que me abrazaba y sin poder cruzar la calle y encontrarme con mis amigos me dolía.

Los llamaba por teléfono, les escribía mails días por medio. Ellos me pedían que vuelva. Yo lloraba, porque me sentía sola.

Y vuelvo al principio. Es difícil, cuando uno se va haciendo adulto (que feo que suena eso), hacer amistades. Bue...no se si difícil. Pero admitamos que no es lo mismo. Hoy en día nadie se presenta: "Hola soy fulano, queres que seamos amigos?".

Siempre tuve más facilidad para hacerme amigos del sexo opuesto. Pero ahora, cada vez que me acerco a alguien del sexo opuesto, tiene una lectura un poco distorsionada de mi simpatía y amabilidad.
Como dicen por ahí "somos amigos pero igual te doy", parece que se convirtió en una regla de la generación de los 20´ y 30´. Y no estoy delirando, tengo pruebas de personas re copadas que conocí, de esas que da gusto sentarse a charlar o compartir una salida. Pero que tuve que desistir, justamente por eso. Por no tener una misma mirada. Yo quería amistad, ellos querían....bueno... cualquier cosa menos amistad. Lamentablemente (para mi) tengo contados con los dedos de la mano los amigos (del sexo opuesto) que pude hacerme en Buenos Aires. Son dos, y uno de ellos no cuenta. El que si cuenta es un vecino. La relación que mantenemos es más bien de saludos por msn y algún que otro llamado por teléfono. Y al que deberíamos descartar es a mi ex (que en próximos posteos voy a explicar porque lo considero amigo).

Bueno. A que voy con todo esto? A muchas cosas. Por un lado, plantearme eso, de cómo cambia la forma en que vamos conociendo a las personas. Del lugar que le damos a la palabra Amigo. Y de cómo, pareciera que eso de sentarse en el banco de una plaza a hablar boludeces y reírse de la vida y proyectar utopías es "cosa de adolescentes" y las vamos dejando de hacer.
Ufa! Cómo extraño las noches de estudio con mi amiga Clau. O las tardes en las que me sentaba en la terraza con mi amiga Lore y filosofábamos sobre la vida y el futuro!
Cabe aclarar, para que no digan que soy una amargada que no tengo amigos. Que si bien hable de la frustración de las amistades masculinas acá en Buenos Aires, igual si tengo amigas. La mayoría de la facu. Por ejemplo mi amiga K, de la que hable varias veces en otros post.

Y para terminar mi idea, porque en realidad es algo que estuve pensando a la tarde y decidí escribirlo para ver si se me aclaran un poco. Gracias a mis amigos blogueros. A los que escriben en privado, a los que dejan un comentario en las entradas. Porque lo que escribo acá, es lo que me pasa. Es lo que soy. Si alguien lo lee, me esta escuchando. Y tener un oído al lado, es una de las cosas que mas valoro. Y también gracias por abrirse (a través de sus blogs), por darme consejos, y por hacerme reír.




Y un adolescente, dijo: Háblanos de la amistad.
Y él respondió, diciendo:  ...cuando vuestro amigo se calla, vuestro corazón continúa escuchando a su corazón. Porque en la amistad, todos los deseos, ideas y esperanzas, nacen y son compartidas sin palabras, en una alegría silenciosa. Cuando os separéis de vuestro amigo, no os aflijáis. Pues lo que amáis en él,
puede tornarse más claro en su ausencia, como para el alpinista aparece la montaña más clara, vista desde la planicie. Y que lo mejor de vosotros mismos sea para vuestro amigo. Si él debe conocer el flujo de vuestra marea, que conozca también su reflujo. Pues, ¿qué será de vuestro amigo si sólo le buscáis para matar el tiempo? Buscadle siempre para las horas vivas. Pues el papel del amigo es el de henchir vuestras necesidades, y no vuestro vacío.Y en la dulzura de la amistad, que haya risa y compartir de placeres. Pues en el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su amanecer y halla su frescor. (Khalil Gibrán, El profeta).