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26 feb. 2012

Época de exámenes...

Las épocas de exámenes me revolucionan. A mi y a todo mi entorno.

Existen muchísimos métodos de estudio,tantos como estudiantes haya en este mundo.

Está el típico que se encierra en la habitación, lejos de la tecnología (entiéndase, celular, tv, notbook, etc) y solo sale de ella para ir al baño (aguanta lo mas que puede), y recibe de vez en cuando un sanguchito en un plato al lado de la puerta. Este no es mi método. No aguanto el encierro en una habitación por muchas horas. No aguanto el no tener contacto con el exterior y últimamente soy muy hiperactiva.

Ese es el tema. Mi hiperactividad a la hora de sentarme a estudiar. Últimamente me sobran los motivos para postergar mi encuentro con los libros. Algunas cosas las tengo que arreglar en el diván, otras...me tengo que hacer cargo yo, ahora, ya mismo. Porque se me viene el día de examen encima y necesito aprobar esta materia que me esta torturando los pensamientos.

Para estudiar tengo el modo "Recital" como le dicen algunos, yo lo llamaría el método "profesor". En voz alta, dirigiéndome a un punto en la pared, recorriendo la habitación, haciendo ademanes que acompañan mis palabras. Por supuesto, marcador en mano, subrayando a la par mis resúmenes...y si...muchas veces me encuentro a mi misma yéndome por las ramas y jugando a la conferenciante en mi propia casa...sin publico presente, claro.

El tema es que últimamente no puedo estudiar. Mi mente esta abarrotada de ideas y pensamientos. No puedo concentrarme. Así que decidí ir al neurólogo. Dos semanas esperando mi turno, media hora en la sala de espera. Todo para que el doctor me diga "No tenes problemas de memoria. Todo lo que recordamos, lo recordamos porque deseamos hacerlo. Hagas lo que hagas, tomes lo que tomes, si no te interesa recordar algo, no lo vas a hacer. Si hay una emoción que se interpone, nunca vas a recordar. Anda a tu casa, sentate a leer. Cuando estés cansada salí a caminar, tomate algo y cuando estés con la mente despejada volve a los libros." Simple.

Y acá estoy. Con la caja de fosfovita sin terminar. Abandonada en un rincón del escritorio. Los cinco resaltadores, cada uno de un color diferente, a mi izquierda. Dos biromes azules, una negra y una roja a mi derecha. Un par de libros al frente. Un cuaderno y hojas sueltas. Papelitos de colores que voy colgando entre los apuntes.

Estoy a punto de empezar a leer. Tomo el programa de la asignatura en cuestión. Apenas comienzo a leer la primer unidad y la ansiedad se apodera de mi. Dejo la hoja. Me paro. Necesito ir a buscar un vaso de agua. Pero si yo no tomo agua cuando estudio!! Bueno, no importa, busco jugo. Da igual. Abro la alacena por si encuentro algún paquete de galletitas motivador. Nada, cierto....estoy a dieta. Vuelvo al escritorio. No alcanzo a sentarme que decido ir a cerrar la ventana de la habitación porque escucho a mis vecinitos jugar y eso me distrae.

Mucho silencio, necesito algo de música. Pero instrumental. Uf, ahora me duermo. Y ahora mis pensamientos se van a otro lado. Y ahora me siento  de nuevo y empiezo la primer unidad. Mi mente se va al aula. Mi imaginación arma el momento de rendir un examen y la ansiedad me absorbe.

Uf! necesito buscar motivaciones nuevas! No me puede estar pasando esto justo ahora!! No estoy en mi primer año de carrera, no es mi primer examen! Ansiedad, ansiedad, ansiedad....