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20 abr. 2011

La decisión de la indecisión

A lo largo de nuestra vida tenemos que tomar decisiones.
Me animaría a decir, que desde que nacemos nos enfrentamos a situaciones en las cuales tenemos que elegir.

Elegimos nacer o quedarnos en la comodidad de un liquido cálido en la panza de mamá.
Elegimos jugar con la pelota roja o con la azul.
Elegimos la barbie deportiva o la barbie que va de fiesta.
Elegimos jugar a la maestra o a la doctora.
Elegimos el par de medias rosadas o las blancas.
Elegimos ir al colegio de trenzas o de pelo suelto.
Elegimos enojarnos con mamá y papá cuando nos retan o elegimos aprender de esos límites.
Elegimos entre todas las chicas del colegio quien va a ser nuestra mejor amiga.
Elegimos a quienes queremos de invitados a nuestro cumpleaños.
Elegimos nuestro súper heroe favorito o nuestro dibujo animado preferido.
Elegimos la música que nos emociona llegada la adolescencia.
Elegimos que carrera estudiar o que hacer mientras decidimos el futuro.
Elegimos un trabajo y muchas veces a costo de dejar otro.
Elegir, elegir elegir. De eso se trata la vida.

Es verdad que muchas de esas veces en las que nos enfrentamos a una decisión; la misma puede estar condicionada por cosas externas. Por las personas que nos rodean, por las limitaciones, etc.

También es cierto que muchas veces (muchas!) al elegir, nos "equivocamos". Elegimos, al parecer, "mal". Y sufrimos las consecuencias de ese "error".

Pero acá me detengo. Creo que el mayor error, la más grande equivocación no es elegir la opción que no corresponde y que trae consecuencias "mala" o "negativas". No, para nada. Porque a fin de cuentas, uno arriesga. Se tira a la pileta. Elige avanzar. Y cuando se elige así, a pesar de esas consecuencias seudonegativas, se elige crecer.
Lo malo no está en tomar "decisiones erradas". Para nada.
Creo que el mayor error esta cuando decidimos quedarnos en la indecisión.

Quedarse estancado. Ni retroceder ni avanzar. Quedarse en standby. Paralizarse. Porque cuando nos detenemos. Detenemos el mundo entero. Nuestro mundo. Nuestra vida. A nosotros mismos.

Pero claro!. El NO elegir es la decisión más fácil de todas!! No se corren riesgos. Aparentemente, no hay consecuencias que sufrir. Uno esta cómodo. Flotando en un burbuja. Pero....es una burbuja de imprecisión. Una burbuja que cuando explota (porque indefectiblemente va a explotar en algún momento), nos tira sobre el piso duro. Nos enfrenta de golpe con las consecuencias, no solo de tomar decisiones equivocadas, sino con las consecuencias de no haber elegido lo adecuado tampoco.

Por eso es preferible elegir y equivocarse que no haber elegido nunca. Es preferible arriesgarse y tomar decisiones que no haberse nunca jugado por nada en la vida!
Ya lo dijo Borges una vez....


En todo intento hay el riesgo de fracasar. Pero los riesgos se han de tomar, porque el mayor peligro en esta vida es no arriesgar nada.

Porque el que nada arriesga nada hace...nada tiene...nada es.
Tal vez pueda ahorrar el sufrimiento y dolor pero a fin de cuentas no puede aprender, ni sentir, ni cambiar, ni crecer, ni amar, ni vivir.


Por eso hoy elijo seguir. Avanzar.
Hoy, al menos sólo por hoy elijo no llorar.
Hoy, al menos sólo por hoy, elijo abrir la ventana y disfrutar del día nublado. De la lluvia de otoño sin protestar porque el sol no se asoma.
Hoy, al menos sólo por hoy, elijo regalarle una sonrisa a todas esas personas que me cruzo a diario.
Hoy, al menos sólo por hoy, voy a encender la radio y bailar descalza y en pijamas y no parar hasta que me duela la panza de tanta risa.

Hoy (no sé mañana) elijo elegir.....

10 abr. 2011

Cambiando aires

Todo cambia y no es novedad. Qué temita!
Según la teoría sistémica, hay dos tipos de cambios. El cambio de primer orden, que es el que se genera dentro de un mismo sistema. En realidad, es un cambio que solo mantiene el equilibrio del sistema sin sumar ni restar nada. Pero el que me interesa ahora, es el cambio de segundo orden.
Este segundo tipo de cambio es el que altera todo el sistema, lo renueva. Es el cambio propiamente dicho.
Los entendidos del tema dicen que este tipo de cambio es capaz de generar nuevas estructuras.

Por supuesto que hay cambios que no los buscamos y cambios que se generan por decisiones propias. Pero ese es otro tema.

Cuestión que mi vida ultimamente cambiaba, pero desde un primer orden. El caos seguia. Necesitaba urgente generar un cambio del segundo tipo. Cambiar, pero cambiar posta. Renovarme, por dentro y por fuera.

Hace poco hice un listado de las cosas que queria para mi. El jueves las volvi a leer. Me di cuenta que muchas de esas cosas las paso por alto y no hago absolutamente nada para que sucedan.
Como por ejemplo el de mi casa, mi lugar. Hace tiempo que deberia haberme mudado y siempre me estanco en la busqueda de un lugar nuevo. Otro ejemplo es el de conocer al menos tres personas que influyan de manera positiva en mi vida y utlimamente solo conozco personas lastiman mi corazón (que sabemos que esta en proceso de recuperación).  Y claro, esas personas y todas esas cosas que tanto quiero no van a aparecer por arte de magia ni caer del cielo. Ojala asi fuera! Pero no.
Cuestion es que me puse en camapaña para comenzar a generar cambios reales en mi vida. Y como cuesta! Porque todos saben, que los cambios duelen. Cambiar implica renunciar algo. Elegir entre disyuntivas que casi siempre son excluyentes.Cuando elegimos cambiar, todo a nuestro alrededor se transforma.

Necesitaba un espacio. Una suerte de retiro espiritual para encontarme conmigo misma. Para leer con pausa esa larga lista y repasar cada rincon de mi mente y de mi corazón. Necesitaba saber realmente que quiero para mi vida y si eso que quiero es lo que realmente necesito para mi vida, y para ser feliz.

Agarre un bolso. Lo llene de cosas basicas, ropa comoda sobre todo. No estaba en mis planes tener ningún tipo de fiesta que no sea unicamente con mis pensamientos. Me fui a retiro. Tome el primer bus disponible y casi sin pensarlo me fui sin rumbo fijo.

Llegar a MiRefugio (como le digo yo) fue realmente mágico. Lo que senti al pisar el suelo de ese lugar es indescriptible... Más de 300 hectáreas de todo verde. Silencio. Absoluto silencio que aveces lo decoraban pajaros y los relinchos de caballos a lo lejos. El aroma de campo me inundaba. Las flores que sobrevivían al comienzo del otoño formaban un cortejo a mis pies mientras atravesaba un semi camino de tierra y pasto.

Una mezcla de miedo y ansiedad al saber que este era mi finde. Un fin de semana decisivo. Un fin de semana donde al fin iba a estar sola conmigo misma. Y este podía ser el peor de los finales o el mejor comienzo de una nueva vida...