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28 oct. 2013

Lamento...

Lamento esto que escribo.
Lamento si lo lees algún día.
Lamento que lamentes este final.

Lamento los doscientos dos recuerdos que me carcomen el alma.
Lamento.

Lamento no ver tu sonrisa por la mañana.
Lamento que se cierren puertas y ventanas.
Lamento que ya no podamos consentir nuestra mañas.

Lamento los doscientos dos besos que destiñen nostalgia.
Lamento.

Lamento que llegue el momento de la despedida.
Lamento tener que soltarte la rienda en esta vida.
Lamento, caballo salvaje, que ya no me sigas...

Lamento los doscientos dos abrazos que nos fundieron el alma.
Lamento.

Lamento que escucharte respirar por las noches oscuras sea solo un recuerdo.
Lamento el momento exacto en que todo dio un giro.
Lamento y ya ni te miro.

Lamento que sean parte del pasado esos balcones que supimos disfrutar.
Lamento.

Pero lamentar no me sirve. Lamentar no me sana. Lamentar solo me destroza el alma.

Yo perdono. Y me libero. Y sigo. Y te recuerdo. Y te pienso. Y me duele. Y te imagino. Y te sonrió. Y te vivo en mis sueños. Y te presentifico a cada instante con un suspiro...

24 oct. 2013

Que te miro a los ojos.
Que te pido que me lo digas sin vueltas.
Que te pido que seas sincero.

Que te pido que me mires a los ojos.

Y vos das vueltas.

Que te abrazo. Que te beso. Que te acaricio. Que te recuerdo. Que te pienso.

Y vos das la vuelta.

Que te quiero. Que te necesito. Que imagine un mundo entero con vos.

Y vos estás de vuelta.

Que no me miras a los ojos.
Que no decís nada.
Que no sos sincero.

Que no devolves los abrazos. Que no besas. Que no acaricias. Que ya ni recordas. No pensas.

Y me pedís que te entienda. Y yo no te comprendo.
Y me pedís lo que ni vos sabes dar.

Y me canse de las vueltas.
Y te digo que te vayas. Y te cierro la puerta. Y no me despido (tengo miedo).