Anoche, haciendo sanguchito con las almohadas y mi cabeza trate de no pensar. Pero cuanto más uno intenta no pensar, más piensa. Efecto contrario. Ley de atracción, en este caso de pensamientos, como ya les conté en otra oportunidad.
Cuestión que pensar en él, o mejor dicho intentar no pensarlo fue una tarea imposible. Convengamos que el desvelo que me acompaña las ultimas noches tampoco ayuda mucho.
Sabiendo que si seguí intentando lo antedicho iba a empeorar todo y podía terminar acompañando con mis lagrimas la lluvia, decidí pensar en positivo. Es decir, seguirle la corriente a mis pensamientos (pensar en él en este caso) pero a la vez engañarlos, es decir, engañarme a mi misma. Sí sí, estoy loca, ya lo se. Y deliro mucho, sobre todo pro las noches. También lo se, pero bueno... así estamos...
Fue así como trate de imaginarme al hombre perfecto. Pensé, si no puedo estar con el porque o no somos compatibles o porque no nos llevamos bien o porque últimamente nuestros diálogos eran solo discusiones...en algún lugar existe (tal vez) el hombre perfecto. MI hombre perfecto, MI príncipe azul (si si, ilusa, ya lo se).
Traté de imaginármelo alto (siguiendo un prototipo de modelo). Pero lo recordé a él, y me encantaba como era él, no tan alto (comparado conmigo); pero eso era una particularidad que me gustaba.
Traté de imaginarme su cabello, pero en mi mente solo lo veía a él. Su corte al estilo Gonzalo Heredia, su pelo lacio oscuro que tanto me gustaba y envidiaba....
Y ta. Hasta ahí llegue con mi príncipe azul imaginario. Porque en mi mente solo aparecía el. Sus ojos color café profundos. Su mirada picara cuando estábamos en el ascensor...
Amaba las tardes de domingo con él. Juntos, haciendo nada. Mirando alguna peli. A veces dedicándole horas a sus hobbys. Lo disfrutaba.
Y mi mente seguía, mis neuronas comenzaron a atar redes sinápticas que me atormentaban a la vez que lo disfrutaba. Un trueno. Un relámpago por la hendija de la ventana. Una lagrima que rodaba. Apreté fuerte la almohada. Quería olvidarme del mundo, olvidarme de todo, aunque sea por un instante... Uno, dos, tres....diez, once....quince...y así seguí hasta que me dormí....
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11 ene 2011
18 dic 2010
No sé qué quiero decir. Sólo se que tengo que sacarme este dolor de adentro. Este dolor que asfixia, que oprime, que no me deja seguir...
Tal vez soy culpable de estos momentos. Tal vez de algún modo yo ocasione todo esto. O tal vez fue mi ingenuidad. Ilusa, como siempre.
Creer que los olmos dan peras, creer que realmente me amabas.
Y yo que hago ahora con todo este dolor? Que hago ahora con toda esta ilusión? Y los sueños que tuve con vos a mi lado? Donde los entierro?
Erminda, la vecina del fondo que es medio bruja, me dijo que es imposible hacerme una lobotomía. Que no hay gualicho que me haga olvidarte...
Y yo que hago con este corazón en pedazos? Dónde consigo uno nuevo?
Odio esa forma que tenés de entrar a mi vida y salir a tu anotojo...y más lo odio, porque cada vez las cicatrices son más profundas...
Tal vez soy culpable de estos momentos. Tal vez de algún modo yo ocasione todo esto. O tal vez fue mi ingenuidad. Ilusa, como siempre.
Creer que los olmos dan peras, creer que realmente me amabas.
Y yo que hago ahora con todo este dolor? Que hago ahora con toda esta ilusión? Y los sueños que tuve con vos a mi lado? Donde los entierro?
Erminda, la vecina del fondo que es medio bruja, me dijo que es imposible hacerme una lobotomía. Que no hay gualicho que me haga olvidarte...
Y yo que hago con este corazón en pedazos? Dónde consigo uno nuevo?
Odio esa forma que tenés de entrar a mi vida y salir a tu anotojo...y más lo odio, porque cada vez las cicatrices son más profundas...
11 dic 2010
Con Él teníamos un modo particular de comunicarnos cuando no teníamos palabras para expresarlo. Lo hacíamos a través de videos, canciones.
Así, muchas veces tuve que bancarme el tema Caprichosa de Chayanne entre otros. También recuerdo haber usado en alguna discusión el tema Fuiste de Gilda. A veces solíamos usarlo para bromas y otras para discusiones intentando que duelan menos.
Después de dos semanas desde ese último primer beso, no volvimos a vernos, ni a tener ningún tipo de contacto. Muchas veces lo veía conectarse al msn y me ponía invisible. Luego volvía a ponerme visible porque en realidad lo que mas quería es que se diera cuenta de que aun estaba acá. Miré sus fotos incansablemente, todavía lo hago.
El jueves, mientras desayunaba revisé el correo y entre los nuevos e-mails, había uno de él.
Había mandado un linck de un video y debajo decía: Espero la respuesta.
Este es el video. Todavía no se que responderle. Acepto sugerencias.
28 nov 2010
El último beso
Lo peor de la despedida, fue darme cuenta de que había dejado mis libros en su casa.
Me preparé. Me preparé como si fuera el primer encuentro.
Use mi mejor perfume. Me tome el tiempo para arreglar mi cabello. Me vestí como si fuera un sábado a la noche, para una cena romántica. Incluso estrené lencería de encaje negro que sé que le gusta. Oculté con maquillaje mis ojeras y mientras iba camino a su casa, practiqué mi mejor sonrisa. Quería ocultar la tristeza, tristeza de saber que el final empezaba hoy. Me prometí no llorar. Me prometí no discutir, ni pelear, ni reclamar.
Esta vez me puse de frente a la puerta, mientras esperaba que bajara. Eran segundos en los que lo iba a ver caminar por un largo pasillo. Quería fotografiar con mis pupilas ese momento. Quería que su imagen se guarde en mi memoria para siempre.
Sonreí tímidamente, y de nuevo, sentí como si fuera la primera vez que nos veíamos. Entré algo tímida. Mientras entre los dos colábamos en el dialogo temas superfluos, fui abriendo el bolso y colocando de a uno, mis libros y las cosas que con el tiempo fui dejando. Quería hacerlo lento. Quería que el tiempo no pasara. Él me observo unos segundos. Yo deseaba que me detuviera. Que me envolviera en sus brazos, que me dijera que me amaba. Que a pesar del momento que estábamos viviendo como pareja, deseaba que me dijera que quería luchar por este amor.
Pero que ilusa. Se fue al tocador y volvió con mi cepillo de dientes. No dije nada. Solo atisbe con una sonrisa mientras por dentro mi corazón comenzaba a derramar lagrimas.
Cada objeto que guardaba me hacía recordar un momento compartido. Y en ese momento dolía. Y mi corazón rogaba que el tiempo se detuviera. Rogaba volver atrás, enmendar las heridas, los errores.
Pero la realidad nos tenia frente a frente. Lo miraba a los ojos. Me parecía le hombre mas hermoso del mundo. Lo podía ver profundo. Y me dolía, porque sabia que veía un final. Pero lo seguí mirando.
- Estás más alta- me dijo. Se acerco. Centímetros nos separaban.
- Te puedo abrazar?- le dije, con una sonrisa. Y no pasaron ni milésimas de segundos para darme cuenta de que pedirle eso me destrozaba más aun.
Me abrazo fuerte. Me beso el cuello mientras su mano suavemente me acariciaba la espalada. Su aroma me envolvía. Contenía las lagrimas y los gritos de pedirle que esto no se terminara.
Nuestras miradas se volvieron a encontrar. Él seguía abrazándome por la cintura.
- Estás linda. Está más flaca. Mirá tu carita....estás mas flaca...- siguió diciendo, mientras me volvía a abrazar y terminaba sus palabras susurrándome en el oído.
Me dio un beso en la mejilla. Acerco su cara a la mía. Quería detenerlo. En realidad no quería, pero sabia que si no lo hacía todo iba a ser más difícil aun. Pero realmente necesitaba sentirlo cerca una vez más. Aun en ese ultimo beso depositaba un granito de esperanza. Esperanza de que me dijera que me amaba...de nuevo..ilusa yo....
Fue uno de los besos más hermosos que compartí...El más hermoso, el más esperado. El beso que quiero recordar pero a la vez quiero olvidar.
Sus labios rozaron los míos suavemente. Besos tiernos, besos que hablaban....
Cualquier excusa era aceptada con tal de compartir un segundo más a su lado. Deje que me cuente de su semana agitada, de sus deberes facultativos, de su vida...Ilusa, sin darme cuenta, de que las últimas semanas, su vida siguió sin necesidad de que este yo a su lado....qué ilusa yo...
No había más palabras que decir, por que las palabras no alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma....
Me puse mi chaqueta. Tome mis cosas. Y me fuí. Él bajo conmigo. Seis pisos que parecieron nada. Y yo deseaba todavía que el tiempo se detuviera.....realmente lo deseaba...
- Está bien, yo puedo seguir sola- le dije, haciéndome la fuerte y evitando que me ayudara con la carga.
No quería verlo mientras me iba. Odio las despedidas. Las buenas y las malas, todas....odio perder, odio decir adiós.
Le pedí que se fuera. Que me dejara sola. Insitía en esperar conmigo un taxi. Le rogué que se fuera. Y comencé a caminar hacia la avenida. Él se quedo quieto unos segundos y comenzó a retroceder.
Deseaba que volviera hacia mi corriendo, que me dijera las palabras más dulces del mundo y que prometiéramos estar juntos para siempre, ilusa yo...."Sofi, volvé a la realidad, esto no es una novela, volvé a la realidad, se acabo"- trataba de convencerme a mi misma.
Llorar en una esquina de la Av. la Plata no es nada agradable. Deseaba que apareciera alguien y me abrace fuerte fuerte y me diga que todo esto era un sueño, o que al menos iba a pasar rápido. Pero el semáforo seguía cambiando, los autos seguían transitando, la gente seguía pasando como si yo no existiera, como si en realidad no estuviera ahí. Qué ironía, rodeada de tanta gente, pero sola.
Tome el primer taxi que apareció. Llorando cargue mis cosas y con la voz entrecortada por el nudo en la garganta le pedí al chofer que me traiga a mi casa....
No podía evitar la lluvia de mis ojos. Miraba por la ventana, deseando que el chofer no se diera cuenta de mi estado. Simulaba rascarme la frente y acomodarme el pelo mientras secaba mi mejillas mojadas. Pero sabía que él me observaba por el espejo retrovisor. -¿Querés uno?- pregunta mientras me ofrece un cigarrillo. Él había notado mi angustia. Quién sabe, en su mente, qué historia elaboro, pero sólo vio a una chica triste, angustiada y su manera de "abrazar" fue esa. Admito que su gesto me hizo sentir mimada. - No gracias, no fumo. Pero fume usted tranquilo, no me molesta- le dije con voz amable y suave.
No volví a tocar mis cosas. Las deje al lado de la puerta. No quiero verlas. No quiero recordar, sin embargo no puedo evitar pensar.
No hay dolor que duela más que el dolor del alma, cantan algunos por ahí. Y sólo la persona que realmente sintió ese dolor, entiende que no hay palabras que lo calmen. Sólo, tal vez, como decía Taly, el tiempo....
El me pidió un tiempo. Yo le di unas semanas. Pero no podía vivir con mi vida en standby. De hecho, nunca entendí la función de pedirse un tiempo. Para mi no existe. -Necesito continuar.- Fue lo que le dije. Sin embargo, él no sabe, pero yo siempre lo voy a esperar.
Voy a estar acá esperando que vuelva.
No sé como se sigue. No sé como se empieza un lunes con una herida en el corazón. Solo se que de todo esto, lo que nunca quiero olvidar es ese beso, su beso...
20 nov 2010
Él
Nos conocimos una noche de invierno. A pesar de que entre los dos se interponían cables, fibras ópticas y varios kilómetros, esa noche, sólo estábamos él y yo.
Me hizo reír. Eso me sedujo. Hacía tiempo que no lo hacía y esa noche, tan separadamente juntos nos reímos a carcajadas. Y ésa, fue la primera de las miles de charlas que vendrían después.
Yo todavía tenía cicatrices sin curar. No recuerdo como empezó todo. Prometimos conocernos, pero con una condición, no tocarnos. Ni abrazos, ni besos en la mejilla. Nada de contacto físico. Si alguien rompía la regla, debía pagar una consecuencia (yo pedía un chocolate). Y así, entre humor y picardía comenzamos a estar juntos.
No sé cuándo. No sé cómo, todo empezó a cambiar. No sé en qué momento pasamos de una relación de “amigos” a una relación de “novios”. No hubo fecha de inicio. Desde esa noche de invierno, siempre estuvimos juntos. ¿O acaso un beso es condición necesaria para ser novios? ¿Qué es ser novio o novia? ¿Qué implica? No me gustan las etiquetas, aunque muchas veces peco de eso. Pero las evito, y las evite en un primer tiempo. Porque, en última instancia, éramos lo que éramos, dos almas encontrándose y abrazándose a la vida Juntos.
Él es inteligente. Eso me seduce. Él no es nada simpático. Y sí, lo admito, eso también me sedujo. Juntos éramos el equilibrio, el punto medio.
Él es tenaz y testarudo. Sabe lo que quiere, tiene sus objetivos claros. Yo vivo en las nubes, de tanto que sueño y sueño que mis metas se convierten en utopías que terminan esfumándose…Éramos, juntos, el equilibrio.
Él es decidido. Yo indecisa. El es ordenado. Yo desordenada. Él me perseguía por toda la casa mostrándome las cosas que me olvidaba al pasar. Yo le enseñe que dejar la ropa dormir en la alfombra, mientras nuestros cuerpos se desvelaban en la cama era más divertido.
Él es persuasivo. Logró que después de cenar lave las vajillas, las seque y las guarde en su lugar. Yo por mi parte, aprendí a levantar las monedas cuando se caen al piso (sólo si están de cara).
A él le gusta el café apenas, muy apenas cortado. A mí me gusta el café batido.
Él cena milanesas de carne, yo de pollo. A él le gusta el agua tibia de la ducha, yo en cambio la prefiero muy caliente (incluso en verano).
Él usa bata, yo prefiero quedarme al natural.
Él duerme con dos almohadas. Yo prefiero que sus brazos me acobijen.
Él tiene constancia. Yo soy dubitativa por demás.
Él me enseñó a no ser tan nena caprichosa. Yo intenté que aprendiera a poner en palabras lo que su corazón gritaba (en esto fallé).
Con él deje de tener miedo a entregar el corazón. No se lo dije, pero de a poquito empecé a sentir eso que algunos llaman "estar enamorados". No se lo dije, y creo que ese fue un error. No decir. Callar, por miedo, por dudas, por inseguridad.
Y entre tantas diferencias, entre tantos polos y entre cada uno querer tirar las riendas para su lado, nos olvidamos de que las diferencias eran parte de mantener el equilibrio.
Ahora algo por dentro agoniza. Algo muere, lento. Se quema, se desintegra y tengo miedo.
Pensé que estaríamos simplemente juntos. Pensé que seriamos felices y que no tendríamos límites en el amor. El dolor hoy me abruma.Quiero romper estos recuerdos, hacerme una lobotomía, y que simplemente desaparezcan.
"Y no penséis dirigir el curso del amor,
porque el amor, si os halla dignos, dirigirá él vuestros corazones".
(Khalil Gibrán, El profeta).
19 nov 2010
Sincronicidad
No soy un buen ejemplo de Coleccionista, pero tuve mis etapas. De chica coleccionaba muñecos de peluche. Tenía a montones, todos los días arreglaba mi cama y los colocaba uno al lado del otro. Ordenados por tamaño en incluso parentesco. Sí, parentesco, por ejemplo los leones que eran hermanitos (en esa época estaba de moda la película "El rey león" y mi abuela me había regalado dos).
Con el término de la secundaria, se terminó la colección de peluches. Empecé a coleccionar sombreros. Fue una colección pobre. Los poco que había conseguido los fui perdiendo en distintas mudanzas.
No recuerdo bien cuándo fue que empezó mi gusto por las mariposas. Sólo sé que en esa época no estaba tan de moda y no era fácil encontrar accesorios o lo que sea con mariposas.
Cada vez que alguien me preguntaba la razón de mi gusto por las mariposas, antes de responder indagaba si de verdad querían saber el motivo o era solo una mera curiosidad. Pocas son las personas que realmente supieron el motivo.
Tenía dos explicaciones. Dos explicaciones que cualquiera que las escuche le van a parecer un poco...cómo decirlo… “Qué bolazo!” ... generaría una expresión así. En fin, son razones subjetivas. Por un lado, las mariposas me recordaban a una canción que daba una idea más o menos así: cuando las cosas no van como uno quiere, cuando las cosas van mal, “a otra cosa mariposa”. Algo así como doy la vuelta y cambio el rumbo. Esa es una razón. Me ayudo en varias oportunidades. No para darme por vencida, sino para calmar las ansiedades, las posibles angustias y seguir adelante por nuevos caminos.
Otra de las razones es por el famoso y tannn pero tannn trillado efecto mariposa.
En otras entradas hable de las señales. Siempre lo dije, no creo en las casualidades, y sí en las causalidades. Era algo que siempre creía, a raja tabla. Sabía que nada en mi vida, pero nada de nada de todo lo que viví era una mera casualidad. Eso no quiere decir que crea en el destino. Pero sabía que el azar es poco probable en mi vida.
Últimamente no puedo evitar leer las circunstancias de mi vida como señales. Los sueños, las cosas que me pasan durante el día, lo que leo, lo que miro, en todo veo una señal. Muchas de ellas preferí pasarlas por alto. Hasta llegué a pensar en que tal vez me estaba volviendo un poco paranoica.
Hace dos semanas, si mal no recuerdo fue un lunes, llovía mucho. Salí de facultad y tenía que ir a un curso. Si bien eran pocas cuadras entre un lugar y otro, tal vez diez, decidí tomarme un colectivo por el clima. Mediodía, pleno centro porteño. Subo al colectivo. Pido mi boleto. Pongo moneda por moneda en esa máquina vieja. Cuando voy a sacar el boleto, el movimiento brusco del colectivo al doblar hizo que me golpeara la mano, que tiene mis dedos, de los cuales esta mi dedo anular, el cual lleva un anillo que Él me regaló (con dos mariposas). Sentí un raspón y pensé en el anillo. Lo mire y no note nada raro. Así que agarre el boleto y encamine, como pude (porque estaba lleno de gente) hacia el fondo (el fondo siempre es más cómodo y uno viaja mas holgado). No pasaron dos segundos que vuelvo a mirar el anillo. Son dos mariposas. Una negra y otra blanca. Las alas de las mariposas son piedritas de dichos colores. Y sí, vi que faltaba una piedrita de no más de dos milímetros de largo. Encima negra. No lo pienso. Vuelvo a ir hacia el frente del colectivo. Empujando, desesperada. No era perder una piedrita lo que me angustiabapreocupaba, era perder parte del anillo que Él me regalo. Era perder parte de Él. Mientras un chico colocaba sus monedas pase mi mano por donde sale el boleto (el pibe no entendía nada). Mire por todos lados. Miraba el piso. No veía nada. De por sí me cuesta fijar la vista (por leer mucho sin anteojos) y entre el piso del colectivo negro, mojado y la gente que apretaba era casi imposible encontrarla. Pero la encontré. Encontré la piedrita negra diminuta. ¿Casualidad?¿Suerte? No, no creo que haya sido eso. ¿Y si no hubiera mirado de nuevo mi anillo? ¿Y sino hubiera regresado a ver si lo encontraba pensado en que era una tarea imposible? ¿Y si no...?
Casi me puse a llorar y enseguida pensé, es una señal. Definitivamente, para mí, era una señal. El día agitado entre curso y facultad hizo que me olvidara del hecho hasta la noche. Trate de evitar pensar en las señales. No quería volverme paranoica.
Hace unos días, a la noche, víctima de mi insomnio, me puse a lavar mis pijamas a la madrugada. La noche estaba linda. Colgué las prendas en el tender del balcón. Quise agarrar unos broches de ropa, que están en el canastito, sobre el espacio mínimo que deja el marco de la ventana, al lado de donde esta Lalo. Y si bien me percate de que estaba él, y que no tenía que tirarlo, porque lo pensé, pensé "Cuidado con Lalo", pero igual...no sé cómo, porque la verdad fueron segundos y Lalo cayó. Se salió de la maceta. Entre puteadas lo volví a su lugar, con tierra nueva y de paso lo regué, porque desde que lo traje a casa (otro regalo de Él) no lo había hecho (me había olvidado). ¿Casualidad que se cayó? ¿Casualidad el olvido de regar a Lalo?
Terminé de acomodar a Lalo, terminé de colgar la ropa y me fui a acostar. Suficiente por ese día. Pero en la cama, a oscuras, no pude evitar pensarlo: Señales. Trate de cerrar fuerte los ojos, así como cuando se te arrugan, con fuerza, como si eso evitar hacer que mi mente siga trabajando en esos pensamientos paranoicos.
Los hechos de los últimos días, todos relacionados con Él hicieron que vuelva a pensar en el anillo y en Lalo. Señales de que algo se rompió, señales de que algo tambaleó, se desarmó. Señales de que a esto, a lo que Él y yo tenemos (o teníamos) le faltaba abono (el agua). Algo que le devuelva la vida.
Jung dijo que "la mente puede hacer que las cosas sucedan". Hoy volví a leer sobre Jung y su teoría de la sincronicidad. A través de esta teoría explica la relación simultánea entre una idea (inconsciente) y un hecho físico, sin que uno sea causa del otro. Este fenómeno mental fue usado también para explicar hechos de parapsicología, telepatía, etc.
También otros autores hablaron sobre esto, haciendo referencia a algo así como una ley de atracción: "Piensa en grande y tus hechos crecerán, piensa en pequeño y quedaras atrás, piensa que puedes y podrás; todo esta en el estado mental" (Napoleón Hill).
Y ahora en mi mente hay una dicotomía: sincronicidad o causalidad? Pudo mi mente, mis pensamientos paranoicos, hacer que mis temores se convirtieran en una mera realidad?
No se si estoy buscando excusas, o explicaciones. Bueno, sí, lo sé. Estoy buscando eso. Porque por ahí, al buscarle la razón a las circunstancias, la realidad no duele tanto, no?
Y para terminar mi tarde reflexiva, no tuve mejor idea que toparme con esta frase:
"El destino de cada individuo encaja, invariablemente, con el destino de otro, siendo cada cual héroes de su propio drama mientras figura, simultáneamente, en un drama que le es ajeno. Todo esto es algo que escapa a nuestro poder de comprensión y cuya posibilidad solo podemos concebir en virtud de una maravillosa armonía preestablecida".
(Arthur Schopenhauer, el subrayado es mío)
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